Infinito
De un tiempo a esta parte
el infinito
se ha encogido
peligrosamente.
Quien iba a suponer
que segundo a segundo
cada migaja
de su pan sin límites
iba así a despeñarse
como canto rodado
en el abismo.
Autor: Mario Benedetti
martes, 29 de septiembre de 2015
sábado, 19 de septiembre de 2015
El recuerdo
El recuerdo
Parecida a la naturaleza, parecida a la naturaleza, parecida a la naturaleza,
A la naturaleza, a la naturaleza, a la naturaleza,
parecida al plumón,
parecida al pensamiento,
Y también de algún modo parecida al globo terráqueo,
Parecida al error, a la dulzura, a la crueldad,
A aquello que no es cierto, no vaciles, a la cabeza de un clavo hundido,
Al sueño que nos vence tanto mas cuanto uno esta ocupado en otra parte,
A una canción en lengua extranjera,
A un diente que sufre y permanece vigilante,
A la araucaria que extiende sus ramas en un patio,
Y que compone su armonía sin presentar la cuenta y no ejerce la crítica de arte,
al polvo que hay en verano, a un enfermo que tiembla,
Al ojo que pierde una lágrima y de este modo se lava,
A nubes que se superponen, reduce el horizonte, pero hacen pensar en el cielo,
A las luces a una estación de noche, cuando uno llega, cuando uno ignora si todavía habrá trenes.
A la palabra hindú, para aquel que nunca estuvo allí donde se encuentra en todas las calles,
A lo que se cuenta de la muerte,
A una vela en el Pacífico,
A una gallina bajo una hoja de banano, una tarde en que llueve,
A la caricia de una gran fatiga, a una promesa a largo plazo,
Al movimiento que hay en un hormiguero,
A un ala de cóndor cuando la otra ala ya esta en la vertiente opuesta de la montaña,
A mezclas,
A la médula al mismo tiempo que a la mentira,
A un joven bambú al mismo tiempo que a un tigre, que aplasta al joven bambú
Parecida a mi por último,
Y mas aún a lo que yo no soy.
Parecida a la naturaleza, parecida a la naturaleza, parecida a la naturaleza,
A la naturaleza, a la naturaleza, a la naturaleza,
parecida al plumón,
parecida al pensamiento,
Y también de algún modo parecida al globo terráqueo,
Parecida al error, a la dulzura, a la crueldad,
A aquello que no es cierto, no vaciles, a la cabeza de un clavo hundido,
Al sueño que nos vence tanto mas cuanto uno esta ocupado en otra parte,
A una canción en lengua extranjera,
A un diente que sufre y permanece vigilante,
A la araucaria que extiende sus ramas en un patio,
Y que compone su armonía sin presentar la cuenta y no ejerce la crítica de arte,
al polvo que hay en verano, a un enfermo que tiembla,
Al ojo que pierde una lágrima y de este modo se lava,
A nubes que se superponen, reduce el horizonte, pero hacen pensar en el cielo,
A las luces a una estación de noche, cuando uno llega, cuando uno ignora si todavía habrá trenes.
A la palabra hindú, para aquel que nunca estuvo allí donde se encuentra en todas las calles,
A lo que se cuenta de la muerte,
A una vela en el Pacífico,
A una gallina bajo una hoja de banano, una tarde en que llueve,
A la caricia de una gran fatiga, a una promesa a largo plazo,
Al movimiento que hay en un hormiguero,
A un ala de cóndor cuando la otra ala ya esta en la vertiente opuesta de la montaña,
A mezclas,
A la médula al mismo tiempo que a la mentira,
A un joven bambú al mismo tiempo que a un tigre, que aplasta al joven bambú
Parecida a mi por último,
Y mas aún a lo que yo no soy.
Gratitud de amigo
Gratitud de amigo
Por la amistad que me profesas,
Por mis defectos que no notas,
Por mis valores que estimulas,
Por mi fe que alimentas,
Por esta paz que nos transmitimos,
Por este pan de amor que repartimos,
Por el silencio que dice casi todo,
Por esa mirada muda que reprueba,
Por esa mirada que dice:
¡Amigo, vas hacia adelante!,
Porque no te callas y no consientes,
Por la pureza de estos sentimientos,
Por estar presentes en todos los momentos,
aún cuando estas ausente,
Por ser feliz cuando me ves contento,
Por estar triste cuando me ves entristecido,
Por reír cuando estoy alegre,
Por reprenderme cuando estoy equivocado,
Por mi secreto que siempre guardaste,
Por tu secreto que solo yo conozco,
Por darme cuenta que apenas lo merezco,
Por ese amor fraterno tan constante,
Porque en cada instante me acercas a Dios
Por todo esto y mucho mas:
Dios te bendiga, mi querida/o amiga/o
Autor: El Padre Zezinho
Por la amistad que me profesas,
Por mis defectos que no notas,
Por mis valores que estimulas,
Por mi fe que alimentas,
Por esta paz que nos transmitimos,
Por este pan de amor que repartimos,
Por el silencio que dice casi todo,
Por esa mirada muda que reprueba,
Por esa mirada que dice:
¡Amigo, vas hacia adelante!,
Porque no te callas y no consientes,
Por la pureza de estos sentimientos,
Por estar presentes en todos los momentos,
aún cuando estas ausente,
Por ser feliz cuando me ves contento,
Por estar triste cuando me ves entristecido,
Por reír cuando estoy alegre,
Por reprenderme cuando estoy equivocado,
Por mi secreto que siempre guardaste,
Por tu secreto que solo yo conozco,
Por darme cuenta que apenas lo merezco,
Por ese amor fraterno tan constante,
Porque en cada instante me acercas a Dios
Por todo esto y mucho mas:
Dios te bendiga, mi querida/o amiga/o
Autor: El Padre Zezinho
Vuélveme a tomar
Vuélveme a tomar
Mi cuerpo ardiendo, en llamas encendido,
por ti esperando, por la llama de tu cuerpo.
Mi piel quemándome de ganas por tenerte,
por sentir tu sexo dentro del mío.
A ti me entrego con los ojos cerrados,
mi boca sedienta y me centro abierto.
Recorreme, rózame, acaríciame, bésame;
siente como tiemblo, como me estremeces,
como palpita mi corazón ante el contacto de tu
piel.
Besa mis labios, los de afuera y los de adentro;
Saboréalos, cómelos... elévame al cielo mi amor.
Acaricia mis pechos, erguidos ante ti, su rey;
lámelos, muérdelos, no te detengas corazón.
Penetrame despacio, entra cual dueño de casa,
sin preguntar, sin anunciarte,
saliendo y entrando a tu merced.
Juega conmigo, baila en mis adentros,
no dejes de besarme, sigue tocándome,
dale ritmo a esta locura.
Y al finalizar la mágica danza,
vuélveme a besar, abrázame, abrígame,
vuélveme a toar, volvamos a empezar.
Mi cuerpo ardiendo, en llamas encendido,
por ti esperando, por la llama de tu cuerpo...
Mi cuerpo ardiendo, en llamas encendido,
por ti esperando, por la llama de tu cuerpo.
Mi piel quemándome de ganas por tenerte,
por sentir tu sexo dentro del mío.
A ti me entrego con los ojos cerrados,
mi boca sedienta y me centro abierto.
Recorreme, rózame, acaríciame, bésame;
siente como tiemblo, como me estremeces,
como palpita mi corazón ante el contacto de tu
piel.
Besa mis labios, los de afuera y los de adentro;
Saboréalos, cómelos... elévame al cielo mi amor.
Acaricia mis pechos, erguidos ante ti, su rey;
lámelos, muérdelos, no te detengas corazón.
Penetrame despacio, entra cual dueño de casa,
sin preguntar, sin anunciarte,
saliendo y entrando a tu merced.
Juega conmigo, baila en mis adentros,
no dejes de besarme, sigue tocándome,
dale ritmo a esta locura.
Y al finalizar la mágica danza,
vuélveme a besar, abrázame, abrígame,
vuélveme a toar, volvamos a empezar.
Mi cuerpo ardiendo, en llamas encendido,
por ti esperando, por la llama de tu cuerpo...
sábado, 12 de septiembre de 2015
Como si fueras
Como si fueras
Como si fueras viento,
me acaricias.
Revuelves mis cabellos,
y paseas por todas mis esquinas
depositando en mi el olor de tu deseo.
Como si fueras agua,
inundas mis sentidos.
Surcas mi litoral con tu oleaje.
Y me sumerges bajo ardientes torrentes
y cálidas cascadas.
Como si fueras luz,
me desnudas de sombras.
Penetras en mi noche restringida,
me enciendes el cuerpo y la mirada,
iluminas este acto de vivir.
Como si fueras tiempo,
entre tus brazos las horas se me escapan.
Y entre tus piernas el fuego se desata.
Como si fueras viento,
me acaricias.
Revuelves mis cabellos,
y paseas por todas mis esquinas
depositando en mi el olor de tu deseo.
Como si fueras agua,
inundas mis sentidos.
Surcas mi litoral con tu oleaje.
Y me sumerges bajo ardientes torrentes
y cálidas cascadas.
Como si fueras luz,
me desnudas de sombras.
Penetras en mi noche restringida,
me enciendes el cuerpo y la mirada,
iluminas este acto de vivir.
Como si fueras tiempo,
entre tus brazos las horas se me escapan.
Y entre tus piernas el fuego se desata.
No es tiempo de morir
No es tiempo de morir
No es tiempo de morir, hay que vivir.
Encontrar el sabor de amor de ser humano
para creer y afianzar con fortaleza
sin la cual no podría caminar con la certeza
y aceptar como regalo divino la existencia.
Ahora hay que vivir saber que queda
saber que guardar en tus sentimientos
saber que creas con tus pensamientos
es un paso suave y sereno simplemente
un sentir por dentro que no basta con existir
No vamos a morir... Si
pero mantendremos la alegría
que hemos conquistado al vivir la vida
entonces, no moriremos, no morirás,
nuestro afecto desbordará armonía.
Limpiemos todo el daño de la mente
desliguemos todo apego que te aferra
desbaratemos por fin toda esta guerra
y así sembrar lo mejor en nuestra tierra.
Volvamos a vivir pidamos el perdón
rompamos el rencor de todas las heridas
hagamos del amor y del dolor una virtud
para crecer y renacer a una nueva vida.
No es tiempo de morir, hay que vivir.
Encontrar el sabor de amor de ser humano
para creer y afianzar con fortaleza
sin la cual no podría caminar con la certeza
y aceptar como regalo divino la existencia.
Ahora hay que vivir saber que queda
saber que guardar en tus sentimientos
saber que creas con tus pensamientos
es un paso suave y sereno simplemente
un sentir por dentro que no basta con existir
No vamos a morir... Si
pero mantendremos la alegría
que hemos conquistado al vivir la vida
entonces, no moriremos, no morirás,
nuestro afecto desbordará armonía.
Limpiemos todo el daño de la mente
desliguemos todo apego que te aferra
desbaratemos por fin toda esta guerra
y así sembrar lo mejor en nuestra tierra.
Volvamos a vivir pidamos el perdón
rompamos el rencor de todas las heridas
hagamos del amor y del dolor una virtud
para crecer y renacer a una nueva vida.
Solo tu
Solo tu
Que barreras son las que te separan de mi que te hacen verme tan lejano.
No sabes que entre tu y yo solo hay un sutil velo de conciencia. Que me haces ver como un sueño o como pensamientos que pululan por tu mente, pero no como lo que realmente soy.
Llámame pensamiento, pero soy tu. Llámame sueño, pero soy tu. Llámame si quieres el personaje principal de tu locura, pero no dejare de ser tú; tan vivo y real como tu mismo, solo que mi traje es diferente al tuyo. Yo me visto con el traje de la honestidad, la verdad, el amor y la sabiduría de siglos, mientas que tu, traje y prisión mío quieres limitarme y hacerte rey de lo que te rodea y tocas, creyéndote ser lo único auténtico que existe en ese mundo de vanidades.
Hay ingrato sostén de mi Ser, que tratas de ignorar lo que realmente te sostiene y alienta, cuando no eres mas que un cumulo de músculos, venas y vísceras dirigidas por un cerebro que no le basta mandar sobre su materia, sino que quiere desterrar al que hizo el proyecto para que tu existieras. Tu vanidad te ciega y no ves mas que tu propia realidad, creyéndote único, importante y regidor del destino cuando no eras mas que un vehículo que envejece a cada paso, limitado por el tiempo y por tu propia ignorancia.
Por eso a ti, traje de la vanidad, rey del gran yo, mi carcelero temporal te digo ríndete y sirve a quien en realidad tiene que gobernar en ti, porque solo así serás realmente libre, y hasta inmortal si me lo pides, porque solo reconociéndome te unirás a mi, porque el que habita en ti es inmortal, generoso, compasivo y muchas cosas masque si tu quieres puedes conocer. Solo si hay anhelo en ti y amor hacia mi podrás conocerme y conocer de donde vienes. Deja de hacer tu guerra, reconcíliate con el que habita en ti tu Ser.
Juan Manuel Astorga
Que barreras son las que te separan de mi que te hacen verme tan lejano.
No sabes que entre tu y yo solo hay un sutil velo de conciencia. Que me haces ver como un sueño o como pensamientos que pululan por tu mente, pero no como lo que realmente soy.
Llámame pensamiento, pero soy tu. Llámame sueño, pero soy tu. Llámame si quieres el personaje principal de tu locura, pero no dejare de ser tú; tan vivo y real como tu mismo, solo que mi traje es diferente al tuyo. Yo me visto con el traje de la honestidad, la verdad, el amor y la sabiduría de siglos, mientas que tu, traje y prisión mío quieres limitarme y hacerte rey de lo que te rodea y tocas, creyéndote ser lo único auténtico que existe en ese mundo de vanidades.
Hay ingrato sostén de mi Ser, que tratas de ignorar lo que realmente te sostiene y alienta, cuando no eres mas que un cumulo de músculos, venas y vísceras dirigidas por un cerebro que no le basta mandar sobre su materia, sino que quiere desterrar al que hizo el proyecto para que tu existieras. Tu vanidad te ciega y no ves mas que tu propia realidad, creyéndote único, importante y regidor del destino cuando no eras mas que un vehículo que envejece a cada paso, limitado por el tiempo y por tu propia ignorancia.
Por eso a ti, traje de la vanidad, rey del gran yo, mi carcelero temporal te digo ríndete y sirve a quien en realidad tiene que gobernar en ti, porque solo así serás realmente libre, y hasta inmortal si me lo pides, porque solo reconociéndome te unirás a mi, porque el que habita en ti es inmortal, generoso, compasivo y muchas cosas masque si tu quieres puedes conocer. Solo si hay anhelo en ti y amor hacia mi podrás conocerme y conocer de donde vienes. Deja de hacer tu guerra, reconcíliate con el que habita en ti tu Ser.
Juan Manuel Astorga
Cien besos en tu cuerpo
Cien besos en tu cuerpo
Deseo besarte en la sonrisa,
de tu cara... de tu cuerpo...
de tus piernas.
Darle cien besos a tu cuerpo
pasearlos desde tu hermoso cuello
bajar lentamente hasta tu pecho
y escalar las montañas de mi anhelo.
Buscar en tu ombligo la respuesta
de mis sensaciones, mi erotismo
mi noche en vela...
Bajar de largo a tus rodillas
buscar en su forma la silueta
de mi corazón desenfrenado.
Morder cada dedo de tus pies
uno a uno, diez... cien...
estar en silencio en tus talones
besarte las piernas por doquier.
Llegar a donde tu cuerpo me fusiona
me absorbe y me convierte en tuyo
llegar a estar dentro de ti... escaparme
en búsqueda de tu alma que es mi dueña.
Deseo besarte en la sonrisa,
de tu cara... de tu cuerpo...
de tus piernas.
Darle cien besos a tu cuerpo
pasearlos desde tu hermoso cuello
bajar lentamente hasta tu pecho
y escalar las montañas de mi anhelo.
Buscar en tu ombligo la respuesta
de mis sensaciones, mi erotismo
mi noche en vela...
Bajar de largo a tus rodillas
buscar en su forma la silueta
de mi corazón desenfrenado.
Morder cada dedo de tus pies
uno a uno, diez... cien...
estar en silencio en tus talones
besarte las piernas por doquier.
Llegar a donde tu cuerpo me fusiona
me absorbe y me convierte en tuyo
llegar a estar dentro de ti... escaparme
en búsqueda de tu alma que es mi dueña.
Son etenos
Son eternos
Se me hacen eternos
los minutos y las horas,
confundo el día con la noche
mis lagrimas como agua de lluvia
esperando el instante que bese tus labios.
Mi alma te busca desesperada,
el tiempo transcurre en silencio por los caminos del amor
entre los suspiros de mi corazón enamorado.
Se hacen eternos los minutos
sintiendo el aire que aviva el fuego que hay dentro de mi cuerpo
mientras espero el día que podamos unir nuestros
sentimientos de enamorados.
Se me hacen eternos
los minutos y las horas,
confundo el día con la noche
mis lagrimas como agua de lluvia
esperando el instante que bese tus labios.
Mi alma te busca desesperada,
el tiempo transcurre en silencio por los caminos del amor
entre los suspiros de mi corazón enamorado.
Se hacen eternos los minutos
sintiendo el aire que aviva el fuego que hay dentro de mi cuerpo
mientras espero el día que podamos unir nuestros
sentimientos de enamorados.
sábado, 5 de septiembre de 2015
Rima 26
Rima 26
Tu eras el huracán,
yo la alta torre
que desafía su poder.
¡ Tenías que estrellarte o abatirme...!
¡ No pudo hacer!
Tu eras el Océano
y yo la enhiesta roca
que firme aguarda su vaivén;
Tenías que romperte o arrancarme
No pudo ser.
Tu eras el huracán,
yo la alta torre
que desafía su poder.
¡ Tenías que estrellarte o abatirme...!
¡ No pudo hacer!
Tu eras el Océano
y yo la enhiesta roca
que firme aguarda su vaivén;
Tenías que romperte o arrancarme
No pudo ser.
A la luz de la noche
A la luz de la noche
A la luz de la noche, mi sombra se retira en silencio
mis manos y mi corazón hacen conjunto
al escribir lo que dentro de mi siento
como me gusta recordarte...
A media luz de la noche, sin que lo sepas
puedo vivir a tu lado, solo son mis sueños
nadie sabrá de ellos, necesidad de sentir
el ahogo de mi silencio.
A menudo me encuentro tras tu búsqueda
dirijo mi mirada hacia el infinito
cierro mis ojos, y te llevo conmigo
y reduzco en instantes la distancia a la nada.
A pesar de todo lo que digan de mi,
no tengo el tiempo para explicar lo que siento
solo es mi amor, solo la sal de mis lagrimas
sabían de mi dolor, así ocultando en mis poemas
el decir: "Que eres parte de mi alma".
A la luz de la noche, mi sombra se retira en silencio
mis manos y mi corazón hacen conjunto
al escribir lo que dentro de mi siento
como me gusta recordarte...
A media luz de la noche, sin que lo sepas
puedo vivir a tu lado, solo son mis sueños
nadie sabrá de ellos, necesidad de sentir
el ahogo de mi silencio.
A menudo me encuentro tras tu búsqueda
dirijo mi mirada hacia el infinito
cierro mis ojos, y te llevo conmigo
y reduzco en instantes la distancia a la nada.
A pesar de todo lo que digan de mi,
no tengo el tiempo para explicar lo que siento
solo es mi amor, solo la sal de mis lagrimas
sabían de mi dolor, así ocultando en mis poemas
el decir: "Que eres parte de mi alma".
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