sábado, 28 de junio de 2014

LA FELICIDAD... NUNCA SE VA

La felicidad... nunca se va

La felicidad no tiene contrapuesto porque nunca se pierde. Puede estar oscurecida, pero nunca se va porque tu eres felicidad. La felicidad es tu esencia, tu estado natural y, por ello, cuando algo se interpone, la oscurece, por miedo a perderla. Te sientes mal, porque ansias aquello que eres. Es el apego que crees que te proporcionan felicidad lo que te hace sufrir. No has de apegarte a ninguna cosa, ni a ninguna persona, porque el apego es miedo, y el miedo es un impedimento para amar. El responsable de tus enfados eres tu, pues aunque el otro haya provocado el conflicto, el apego y no el conflicto es lo que te hace sufrir. Es el miedo a la imagen que el otro haya podido, hacer de ti, miedo a perder su amor, miedo a tener que reconocer que es una imagen la que dices amar, y miedo a que la imagen de ti, la que tu sueñas que el tenga de ti, se rompa. Todo el tiempo es un impedimento para que al amor surja. Y el miedo no es algo innato sino aprendido.
El miedo es provocado por lo que no existe. Tienes miedo porque te sientes amenazado por algo que ha registrado la memoria. Todo hecho que has vivido con angustias, porque unas ideas que te metieron, queda registrado dentro de ti, y sale como alarma en cada situación que te lo recuerda. No es la nueva situación que le llena inseguridad, sino el recuerdo de otras situaciones que te contaron o que has vivido anteriormente con una angustia que no has sabido resolver. Si despiertas a esto, y puedes observarlo claramente, recordando su origen, el miedo no se volverá a producir, porque eliminaras el recuerdo.

Autor: Anthony Mello



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