martes, 18 de abril de 2017

Amigo

Amigo.

Amigo es la pureza de unos ojos
que entienden, sin decirlo, lo que digo,
reparo a la intemperie y el abrigo
de una mirada cálida y un rostro.
Los sueños en el aire compartidos
la soledad disuelta en un nosotros
el misterio de paisajes es tan remotos
explorando la vida en el camino.
Es un ángel en el mundo peregrino
la voz que me acompaña suavemente
en los recodos abiertos del destino
y sabe discernir serenamente
la encrucijada de la vida en que me animo
a decirme por vivirla plenamente.

Amigo.

Experiencia de vida compartida,
de ilusiones, de sueños y esperanzas
es el don que cosecha la confianza
y emprende, del amor, la travesía.
Manantial del que brota la alegría
y perfume de almendras y manzanas
frescura acogedora en la mañana
y luz de un sol radiante a mediodía.
Amigo es comprensión y compañía
y chispa que se enciende en la mirada
tarareando su dulce melodía.
La paz del encuentro acumulada
en don del corazón que se ofrecía
en su mano tendida iluminada.

Amigo.

Amigo es sensación de no estar solo,
andar acompañado por la vida,
vivir el paso alegre de los días
descubriendo en el tiempo su tesoro.
Experiencia de ser un peregrino
detrás de una ilusión que se hace estrella,
ser llama de una ardiente y bella
en que quema el espíritu divino.
Es fuego en la mirada en que quema
el incienso de su dulce compañía;
las horas de la noche que, serena,
acompañada la tierna melodía
del violín que toca su alma buena
en la paz que regala la armonía.

Amigo.

Amigo es esa mano que te arranca
desde el abismo en la memoria,
es la fuerza redentora de la historia
y el aliento del amor que me levanta.
es el rostro benévolo y sonriente
es la sonrisa en la brisa dibujada,
la vida que se dona en la mirada,
amor sin condiciones que se ofrece.
El ritmo de las horas compartidas,
la caminata interior que peregrina
el país que a la meta se encamina
y el bálsamo suave en las heridas.
Amigo es el monstruo de lo eterno
que se encarna en la trama de mis días
el que entreteje de calor las melodías
de la música que salva del infierno.
El que exorciza la soledad que me cautiva
y me hace de su vuelo prisionero
el que despierta amaneceres al otero
y aurora matinal cuando me mira.
Incondicional, presente en los momentos
en que las fauces del dolor cruel me devoran
el que logra adivinar los pensamientos
y sostener en su sentido las palabras
pues se llena el corazón cuando le habla
y puede comprender mis sentimientos.
Un regalo inmerecido y codiciado
la frescura de la brisa en primavera
el rostro en que mi vida se renueva
el umbral de la confianza atravesado.
Es confidencia de las cosas importantes
el arcón en que se guardan los secretos
la hondura del amor en su misterio
y una fuente cristalina y desbordante.

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