Tengo un espacio.
Tengo un espacio alrededor, un foso
lleno de soledad, de independencia,
dimensión personal que me sentencia
a una cierta distancia. Si el acoso
del odio insano, del afán morboso,
del amor en cortante persistencia,
apondría mi brazo belicoso.
Ese vasto perímetro vacío
no solo me protege del gentío,
me resguarda de brazos absorbentes.
Respeta este entrañable enclaustramiento,
que no es renunciación ni alejamiento,
sino lo que nos hace diferentes.
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