lunes, 13 de octubre de 2014

MIS AMORES

Mis Amores

Hoy han vuelto.
Por todos los senderos de la noche han venido
a llorar en mi lecho.
¡Fueron tantos, son tantos!
Yo no se cuales viven, yo no se cual ha muerto.
Me llorare a mi misma para llorarlos todos.
La noche bebe el llanto como un pañuelo negro.
Hay cabezas doradas al sol, como maduras...
Hay cabezas tocadas de sombra y de misterio,
cabezas coronadas de una espina invisible,
cabezas que sonrosa la rosa del ensueño,
cabezas que se doblan a cojines de abismo,
cabezas que quisieran descansar en el cielo,
algunas que no alcanzan a oler a primavera,
y muchas que trascienden a flores del invierno.
Todas esas cabezas me duelen como llagas...
Me duelen como muertos...
¡Ah!... y los ojos... los ojos me duelen mas: ¡Son Dobles!
Indefinidos, verdes, grises, azules, negros,
abrasan si fulguran;
Son caricia, dolor, constelación, infierno.
sobre todo su luz, sobre todas sus llamas,
se ilumino mi alma y se templo mi cuerpo.
Ellos me dieron sed de todas esas bocas...
De todas esas bocas que florecen mi lecho:
vasos rojos o palitos de miel o de amargura,
con lises de armonía o rosas de silencio
de todos estos vasos donde bebí la vida,
de todos estos vasos donde la muerte bebo...
el jardín de sus bocas venenosos, embriagante,
en donde respiraba sus almas y sus cuerpos,
humedecido en lagrimas
ha cercado mi lecho...
y las manos, las manos colmadas de destinos
secretos y alhajadas de anillos de misterio...
Hay manos que nacieron con guantes de caricia,
manos que están colmadas de la flor del deseo,
manos que se siente un puñal nunca visto,
manos en que se ve un intangible centro;
pálidas o morenas, voluptuosas o fuertes,
en todas, todas ellas puede engarzar un sueño.
Con tristeza de almas,
se doblegan los cuerpos,
sin velos, santamente
vestido de deseo,
imanes de mis brazos, panales de mi entraña,
como a invisible abismo se inclinan en mi lecho...
¡Ah, entre todas las manos yo he buscado tus manos!
Tu boca entre la bocas, tu cuerpo entre los cuerpos,
de todas las cabezas yo quiero tu cabeza,
de todos esos ojos, tus ojos solos quiero.
Tu eres el mas triste, por ser el mas querido,
tu has llegado el primero por venir de mas lejos...
¡Ah, la cabeza oscura que no eh tocado nunca
y las pupilas claras que mire tanto tiempo!
Las orejas que ahondamos la tarde y yo inconscientes,
la palidez extraña que doble sin saberlo,
ven a mi: mente a mente;
ven a mi: cuerpo a cuerpo.
Tu me dirás que has hecho de mi primer suspiro,
tu me dirás que has hecho del sueño de aquel beso...
me dirás si lloraste cuando te deje solo...
¡Y me dirás si has muerto!...
Si has muerto,
mi pena enlutara la alcoba plenamente,
y estrechare tus hombros hasta apagar mi cuerpo.
Y en el silencio ahondado de tiniebla,
y en la tiniebla ahondado de silencio,
nos velara llorando, llorando hasta morirse,
nuestro hijo: el recuerdo.

Autora: Delmira Agustini


    

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