El silencio cómplice
Extraño el silencio de tus labios
el último día que conversamos;
miradas entrecruzadas y palabras cortantes
ensalzadas con la cotidiana realidad.
No puedo pensar en ti
mas que en lo sueños fugaces e incoherentes;
las madrugadas se salpican de nostalgia
martirizando mi tenue descanso.
Quizás la vida sea ambigua
y la imprecisión de una esperanza
precipite el caos de una existencia
contradictoriamente consistente e insatisfecha.
La incertidumbre melancólica
agita las ventanas de un corazón claustrofóbico y apasionado
que grita en la oscuridad de un recuerdo
y muere la indefinida frontera de la correcta hipocresía humana.
No digas nada:
los besos saben mejor que las palabras...
Autor: Ricardo Lopéz

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