sábado, 2 de agosto de 2014

LA INVITACIÓN

La invitación
No me interesa saber como te ganas la vida. Quiero saber lo que ansias, y si te a través a soñar con la que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, la aventura de estar vivo.

No me interesa que planetas están cuadratura con la Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mio o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo.

 Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.

No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo, si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma...

Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida suya de su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mio, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: ¡Si!

No me interesa saber donde vives ni cuanto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quien conoces ni como llegaste hasta aqui. Quiero saber si te quedaras en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.

No me interesa saber ni donde ni como ni con quien estudiaste. Quiero saber lo que sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.

Autor: Oriah Mountain Dreamer.



    



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