lunes, 18 de agosto de 2014

LLENATE DE MI

Llenate De Mi

Llenate de mi.
Ansiame, agotame, vierteme, sacrificame.
Pídeme. Recógeme, contieneme, ocultame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que paso saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derrame nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libertame de mi. Quiero salir de mi alma,    
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra esas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener limites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
No puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
Y no, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, geminaría.

No puede ser, no puede ser.
Quien iba a romper esta vibración de mis alas?
Quien iba a exterminarme? Que designio, que, palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libertame de mi. Quiero salir de mi alma.

Porque tu eres mi ruta. Te forje en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mi mismo, fuiste.
Tienes de mi ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo miro tus ojos son mas tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser, la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansiame, agotame, vierteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos limites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mio, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando,
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mi mismo, perdidamente,
libre de mi, curiosamente libre.
¡Irme, Dios mio, irme!

Autor: Pablo Neruda.


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