Tu piel arde.
Tu piel arde cuando me amas.
Tus besos son brasas ardientes.
Eres rocío de frescura suave.
Quemas, apagas todas mis ansias.
Cabalga sobre mi ahora y siempre.
Como diosa de caza de tal destreza.
Tu espalda es mía y de tal belleza.
Enciendes mis gritos con tal firmeza.
Tus dedos arañan mi cruel entrega.
Tu llegada se extiende mas y no cesa.
Revoluciona tus humedades electrizadas.
Que me invitan a continuar como si nada.
Estoy para lo que deseas y tramas.
Soy esclavo de tu cadera brava.
Hipnotizado por tu briosa escapada.
Empapado en nuestras tardes bravas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario