viernes, 25 de julio de 2014

EL ADIOS QUE DUELE

El adiós que duele.

Siempre duelen las tristes despedidas,
pero según lo que cada una representa,
el dolor sera mas fuerte e imborrable.
Y marcara nuestra vida para siempre.

Hubo un adiós de esos que me duelen,
formando el haz de los que no desaparecen,
aunque quisiera cerrar los ojos al destino,
para no darle el lugar que no abandona.

Y ya es mio aunque rechace su presencia,
porque hace caso omiso a mis clamores,
aunque mis ojos no puedan dejar de humedecerse
y el corazón se me achique de congoja.

Y es que ese adiós me representa,
a mas de la sorpresa insospechada,
el perder un sueño acariciado largamente,
que creí que estaba al alcance de mis manos.

Pero la vida no pregunta en que momento,
querrías que te diera el golpe duro.
Ni siquiera le importa cuanto duela,
y menos si es el dolor que me imaginabas.

Y así guardo hoy el adiós que no esperaba,
que es el que mas me ha dolido en esta vida
porque había entregado el corazón entero,
que me fue devuelto hecho pedazos.

Autor: Carlos Baena


       

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